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¡NUESTRO ADN!

Estos son nuestros principios, nuestro adn, ellos determinan nuestra manera de pensar y nuestro comportamiento:

1. Primero la mente

No podrás cambiar tu cuerpo si no cambias antes tu mente, tu forma de pensar. El primer ‘músculo’ que debes trabajar es tu cerebro. Tus creencias pueden ser limitantes o potenciadoras. Esta claro como quieres que sean ¿verdad?

2. Somos hábitos

Tu principal objetivo debe ser conseguir ser constante, convertirte en una persona que hace ejercicio habitualmente (personas que no están mas de una semana sin mover el culo). Para ello entrenar se tiene que convertir en un hábito, cuando esto ocurre se acabaron las excusas. El cerebro se vuelve más eficiente y puede descansar más a menudo ya que la decisión de ir a tu hora de entrenamiento se vuelve automática. Esto es una gran ventaja, ¿no crees?

3. ¿Para qué?

Tómate tu tiempo para pensar por qué quieres hacer ejercicio, por qué quieres entrenar y sobre todo para qué.
¿cuáles son tus motivos personales y más profundos? ¿Para qué quieres mejorar tu condición física? ¿para que quieres bajar de peso?, etc.

Esto será tu motor principal (sobre todo en momentos de bajón).

4. Busca el equilibrio entre desempeño, salud y composición corporal.

Debes poner el foco en el desempeño, en ser más fuerte, más resistente, moverte mejor y más rápido. Como consecuencia, tu calidad de vida y tu salud mejorarán y gracias a ello tu composición corporal cambiará (relación grasa / músculo).

5. Punto de partida

Es muy importante saber desde dónde partes, cómo te mueves o cómo de fuerte y resistente eres. Esto te dará unos valores objetivos a mejorar y sabrás en qué capacidades o cualidades priorizar tu tiempo de entrenamiento.

6. Evalúa y mide constantemente.

No hace falta tener objetivos de atleta de élite para que evalúes y midas tus progresos. Por ejemplo, en una etapa inicial, de las sesiones previstas ¿has fallado alguna? ¿Te imaginas ir mejorando y no darte cuenta de ello por no medirlo? Vaya putada, ¿no crees?

7. La clave está en la planificación.

La programación excesiva no es necesaria (salvo que seas un atleta de élite), pero el otro extremo (ejercicios aleatorios) tampoco es recomendable. Tener un plan claro y con un foco determinado no sólo te acercará a tener resultados predecibles sino que te ayudará a ser constante y facilitarte el camino.

8. Entrena movimientos naturales y funcionales.

Nuestro cuerpo funciona mejor cuando entrenamos con patrones de movimiento naturales, que sean aplicables a la vida real, que cumplan algún objetivo y función. Tu cuerpo está diseñado para moverse en diferentes planos y ejes, entrena y mejora en todos.
Dí no a las maquinas guiadas de los gimnasios convencionales.

9. Entrena ejercicios compuestos o multiarticulares.

Movimientos que requieran la coordinación de diferentes grupos musculares, con rangos de movimiento completos. Esto no quiere decir que los ejercicios de aislamiento estén prohibidos y no sirvan para nada, pero no deberían representar más de un 10% de tu entrenamiento y en ciertos casos (como si eres principiante y no tienes un claro objetivo estético) un 0%.

10. Busca una condición física general

No te especialices no ser que practiques un deporte. Busca entrenar todas las capacidades y cualidades físicas. Para nosotros, esto significa estar en forma. ¡Esto es Fitness!

11. Orden y prioridades

A la hora de hacer ejercicio y entrenar todas las capacidades y cualidades, hay una jerarquía e incluso un orden de entrenamiento.

Lo primero es saber movernos con la mayor amplitud posible, conocer y dominar la técnica. A continuación, ser capaz de mover una carga alta. Después moverla lo más rápido posible. Y por último, ser capaz de repetirlo varias veces.
Movilidad - Fuerza - Potencia - Resistencia

12. Intensidad.

Nuestro cuerpo necesita estrés para mejorar. Sólo cambia si le das un motivo. Entrenar constantemente a baja o media intensidad te llevará al estancamiento, poco a poco te sentirás peor y estarás en riesgo de abandono. Esto no quiere decir "No Pain/No Gain" , ni mucho menos, pero sí hay que avanzar de manera controlada, progresiva y planificada hacia un entrenamiento de alta intensidad.

13. Busca un reto continuo.

Busca competir contigo mismo (¿y por qué no, con los demás?), pero ojo, esto no es el fin, es una estrategia para darle intensidad al entrenamiento, retarte y motivarte. Aprender a jugar con retos exigentes pero alcanzables te dará gasolina y power en momentos de bajón. Además, harás el proceso más variado y divertido.

14. Combina certidumbre con caos.

Dentro de tu planificación,, incluye días que rompan totalmente con la dinámica. Cambia el entorno, cambia tu forma de entrenar, entrena en grupo....etc.
Nuestro cuerpo y mente necesita que lo saquemos de la zona de confort, de la zona de comodidad. De esta manera es más fácil, y no tiene porqué ser más difícil o intenso. ¡Busca la sorpresa!

Y ahora que podemos comenzar un camino juntos,
te ofrecemos dos opciones:

Puedes inscribirte con cuota, nosotros te diseñamos el programa, te lo enseñamos, lo practicamos y tú continúas. O si eres de los super avanzados y tu mismo te lo cocinas todo, estamos para lo que quieras.

Puedes dejar que te cojamos de la mano y un entrenador te acompañara en el camino. Un camino que haremos que sea para tí lo más TOP y sencillo posible.